Realizar 5 comidas diarias ha sido el Santo Grial de la vieja escuela de la nutrición. En sectores como el culturismo esto a veces se lleva al extremo y se llegan a hacer seis, siete e incluso más ingestas diarias (algunos se levantan de madrugada para comer algo, no vaya a ser que por estar 3 horas sin comer empiecen a perder músculo).

En plena primera ola de coronavirus, en un programa de Telecinco, incluso se llegó a recomendar de 6 a 10 comidas diarias para recuperarse del covid; una locura. En la misma lista de consejos, aparecía la recomendación de comer croquetas o san jacobos.

Como no podía ser de otra forma, aquí también hay haters

Los argumentos para defender el mito de las cinco comidas diarias han sido variopintos. Una razón es cultural/social: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena están muy integradas en gran parte de la sociedad y tienen muchas veces un papel social (el típico café en el trabajo, comida/cena familiar, merienda en casa de la abuela…). Como está aceptado socialmente pues ¿Para qué cambiarlo?. Los hay que se ponen más técnicos y sostienen que es recomendable porque acelera el metabolismo, por lo que ayuda a adelgazar (la ley del mínimo esfuerzo en su máxima expresión: que mi cuerpo gaste calorías sin moverme, que además no tiene evidencia científica). Los que hay demonizan la contraparte, es decir, hacen una crítica al hecho de NO realizar esas 5 comidas y te sacan defectos (sin base científica) de, por ejemplo, saltarse el desayuno, pensando que tal acción podría producir una bajada de azúcar, entre otros gravísimos problemas.

La verdad es que hacer cinco comidas al día no tiene ninguna ventaja respecto a hacer dos, tres o cuatro. Para gente que quiere ganar peso (en forma de masa muscular) o que son incapaces de controlar el hambre pues no lo veo mala opción, sobre todo para el primer caso. Si las comidas son escasas en cantidad, o poco saciantes, da igual que hagas cinco comidas; vas a tener una sensación de tripa semivacía durante todo el día, y no es nada agradable. Mejor hacer 3 comidas en condiciones, por ejemplo

Obviando que importa más la calidad de la alimentación que el número de comidas que hagas, olvidarte un poco de la comida mejorarás tu relación con ella. La experiencia en consulta a lo largo de estos años me ha hecho ver que en general la gente se suele apañar bien con 3-4 comidas diarias (incluso a veces con dos, en el caso de los que hacen ayuno intermitente). Si su objetivo era pérdida de grasa solían tener buenos resultados (obvio, al omitir una o dos ingestas como la merienda y la media mañana estás recortando bastantes calorías) y psicológicamente les venía genial no estar todo el rato pendiente de tener que preparar esas comidas, es decir, mejoraban su relación con la comida.

Lo dicho, eres libre de comer las veces que quieras a lo largo del día, pero si eres de los que siempre ha comido 5 veces al día no estaría mal salir de vez en cuando de la zona de confort y probar otras alternativas que muy posiblemente te resulten bastante fáciles de integrar en tu día a día.